Titanic The Reconstruction: deliciosa inmersión en el buque de los sueños

La Fundación Titanic, es una de las muchas asociaciones nacidas en torno al R.M.S. Titanic. Se trata, sin embargo, de la única sin ánimo de lucro y una de las que, tal y como apuntan en su página webmás ha contribuido a la actualización de los métodos de salvamento marítimo y la seguridad de la vida humana en la mar”.

Con sede en España, en este 2016 cumple 10 años al frente de la gestión, promoción y conservación de lo acontecido aquella madrugada del 14 de abril de 1912. El último de sus proyectos lleva por título “Titanic The Reconstruction” y supone un recorrido de unas dos horas de duración que hará las delicias de los fans del navío.

La exposición es un permanente homenaje a todos y cada uno de los “héroes” involucrados en la primera y última travesía del “barco de los sueños” y se estructura en cuatro fases o espacios diferenciados.

La visita comienza con la proyección de un audiovisual de 15 minutos que ayuda a contextualizar y activar la travesía interior del público. Esta experiencia se ve reforzada con un audio guía que se encargará, en primer lugar, de los prolegómenos y la intrahistoria de su construcción. Es entonces cuando se descubren detalles como los relacionados con el edificio donde tuvo lugar la cena privada en la que se gestó la construcción del buque aquel 10 de junio de 1907 (vivienda que en la actualidad hace las veces de Embajada española en Reino Unido) o se rememora la entereza de algunos de los miembros de la tripulación. A la ya reconocida entrega de los músicos, se suma también, por ejemplo, la merecida honra a los trabajadores de la sala de máquinas (la llamada Brigada Negra).

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Una tercera parte de la exposición se encarga de recrear algunos de los espacios más significativos del buque, como la bodega de carga, los aseos o la cabina Marconi. Lo hace, además, superando la mera disposición estática de objetos recuperados de su interior. Cada pieza emana un pedazo de historia del que un día fuera su propietario.  El vestido de una pasajera de 1º clase no es sólo eso. Es parte del ajuar de  Eleanor Widener, de quien se nos cuenta que, tras sobrevivir a su marido e hijo en el naufragio y como propietaria de la biblioteca más importante del mundo de la época, decidió donarla a la Universidad de Harvard con una única condición: que se colocara en la misma una placa en cuya inscripción dijera “Jóvenes, antes de aprender a leer, aprender a nadar”. El apodado como “coche del Titanic”, no sólo luce como lo que fue (un Drush D24 de lujo), sino que se descubre como el vehículo utilizado por Alicia Willer para convertirse en la primera mujer en conducir. La España de principios del siglo XX también encuentra su rinconcito en la exposición. Nada se dice sobre “Los diez del Titanic”, pero sí sobre la artesanía nacional que viajaba en la bodega. Una caja con encajes procedentes de la localidad gallega de Camariñas con destino Nueva York fue la única mercancía española a bordo. De manera paralela a la información recibida a través de los audio guías, tendremos acceso a los testimonios directos de algunos sobrevivientes (como el de Milvina Dean, la pasajera más joven del Titanic), imágenes o documentos oficiales del pasaje. Sorprendentemente, eso sí, las referencias cinematográficas presentes en la exposición, sólo incluyen al film “A Night to Remember” (Roy Ward Baker, 1958), basado en la novela que Walter Lord publicó en 1955.

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La visita finaliza con la maqueta más grande jamás construida del barco, hecha a escala 1:30, de nueve metros de largo y 600 kilos de peso. La minuciosidad de la misma se aprecia gracias a la apertura realizada en la parte de estribor de la misma, una circunstancia que deja al descubierto detalles de su interior como la sala de máquinas, la enfermería o la piscina.

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Titanic The Reconstruction” supone una experiencia única para acercarnos a la intrahistoria del buque y de todos aquellos que, de una manera u otra, se vieron involucrados en su fatídica travesía.

 

P.D: Tras su paso por Tarragona, Vigo o León, la exposición zarpará hacia Latinoamérica y Estados Unidos. Antes, la Fundación Titanic ha decidido donar al Museo de la Radio Luis del Olmo (Ponferrada) uno de los aparatos de radio marina más primitivos de la “colección Marconi” que posee la Fundación.

museo_de_la_radio_ponferrada

Fuente: Fundación Titanic

 

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